- XLVI - A Tisbe

By Luis Carrillo y Sotomayor

Mira el amante pálido y rendido

a la inclemencia, Tisbe, de su hado,

el rostro en llanto por su amor bañado,

y él en su sangre por su amor teñido.

Hiriose con la espada que había sido

ministra de su mal y su cuidado;

el golpe no sintió, que era acabado,

con el morir su amante, su sentido.

Cayó; y buscó su sangre presurosa

la fría de su dueño, y ella, herida,

los brazos de su amante, querellosa.

Mostró su ser la Muerte en tal caída,

pues fue a juntar de un golpe. poderosa,

lo que el Amor no pudo en una vida.