- XLVI -

By Juan de Arguijo

No los mármoles rotos que contemplo,

reliquias nobles de la gran Cartago,

ni de Numancia el miserable estrago,

ni los despojos del efesio templo:

no de Sagunto el fin, único ejemplo

de la lealtad y de su injusto pago

decrecen mi dolor, ni satisfago

con su memoria el mal que nunca templo.

Bien que prueba tal vez la fantasía,

mas en vano, aliviar su desventura

con el desastre de sucesos tales;

mas la razón advierte que confía

en remedio engañoso, si procura

con los ajenos consolar sus males.