- XLVI -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Cremes, regala a Lice, y no celebres

su nombre en verso, o quema tus papeles.

Envíale una liebre, como sueles;

aunque, según Marcial, ¿a qué fin liebres?

Mucho tiempo ha que pasas esas fiebres,

de que en ellos frenético te dueles,

desde que le arrojaron los broqueles

(ya sabes quién y adónde) a Mos de Gebres.

Calla, enfadoso padre, así se halle

docto herbolario, que convierta un cobre

la plata hilada que tu barba cría.

Tú, buena Lice, ruégale que calle;

así una liebre de las que él te envía

en tu figura sus efectos obre.