- XLVI -

By Fernando de Herrera

Sólo de unos honestos dulces ojos

tengo lleno mi alto pensamiento;

sólo de una belleza cuido y siento,

que da justa ocasión a mis enojos;

sólo me prende un lazo, que en manojos

de oro esparce el amor al manso viento;

sólo de una grandeza mi tormento

procede, que enriquece mis despojos.

No escucho otra voz ni amo, y no me acuerdo

de otra gracia jamás, ni espero y veo

otro valor igual en mortal velo;

si no fuese saber que ausente pierdo

la gloria que se debe a mi deseo,

nunca más bien de amor me diese el cielo.