- XLVII -

By Francisco de la Torre

Llega mi mal a tal extremo, cuando

llegar a su postrero fin debía,

que lo que pudo la esperanza mía

puedo de lo que fue desesperando.

Híceme guerra contra mí, fiando

de quien con su beldad me desconfía;

los cielos aspiré, cuya osadía

eternamente pago lamentando.

Y de la gloria de este atrevimiento

hace despojos el amor tirano,

con que pretendo sustentarme vivo,

sacando de mi mal contentamiento,

cuyo desesperado efecto vano

tiene por fundamento mi motivo.