- XLVIII - A la memoria de la muerte
Camino de la muerte, en hora breve
apresura la edad los gustos míos,
y mis llorosas luces en dos ríos,
lloran cuán tardos sus momentos mueve.
A tal exceso mi dolor se atreve,
rendido él mismo de sus mismos bríos:
¡ay, venga el tiempo en que sus hombros fríos
la común madre mis despojos lleve!
Crece a medida de la edad la pena,
con ella el gusto del funesto empleo
que mi grave dolor o suerte ordena.
Y tan ceñido al alma le poseo,
que mientras más la vida le enajena
siento crecer más fuerza a tal deseo.