- XLVIII - Atribuido a Juana

By Juana Inés de la Cruz

Cítara de carmín que amaneciste

trinando endechas a tu amada esposa

y, paciéndole el ámbar a la rosa,

el pico de oro, de coral teñiste;

dulce jilguero, pajarito triste,

que apenas el aurora viste hermosa

cuando el tono primero de una glosa

la muerte hallaste y el compás pediste:

no hay en la vida, no, segura suerte;

tu misma voz al cazador convida

para que el golpe cuando tire acierte.

¡Oh fortuna buscada aunque temida!

¿Quién pensará que cómplice en tu muerte

fuera, por no callar, tu propia vida?