- XLVIII -

By Gutierre de Cetina

Mientra, por alegrarme, el sol mostraba

la divina beldad que en sí tenía,

de pura envidia de la gloria mía

nube enojosa, oscura, lo celaba.

Céfiro que a mirar atento estaba

aquel bien que la nube en sí escondía,

de enamorado, por mirar, la abría,

mas luego, de celoso, la cerraba.

El Amor, que mirando estaba el juego,

vencedor a la fin quiso mostrarse,

encendido quizá de un mismo fuego;

y a fuerza de saetas alargarse

hizo la nube que me tenía ciego,

o por cegarme más o por holgarse.