- XLVIII -

By Juan de Arguijo

Ya el joven fuerte que con muestra hermosa

y con doradas armas refulgente,

librar intenta la romana gente

de la profunda sima peligrosa;

abrevia la carrera presurosa,

que no sufre tardanza el impaciente

amor de gloria, y con alegre frente

se arroja en la caverna prodigiosa.

¡Dichoso tú! que contra infaustos hados

tantas vidas comprando con la muerte,

no recibió tu pensamiento engaño.

Yo, que en más hondo abismo de cuidados

me arrojé, ¿qué esperar podré en mi suerte,

si a nadie causó bien mi mortal daño?