- XLVIII -

By Fernando de Herrera

Razón es ya que la cansada vida,

tanto tiempo sujeta al amor vano,

huya el fiero poder de este tirano,

y ya deslace mi cerviz caída.

Perezca la esperanza aborrecida,

el deseo abatido y mi liviano

intento; que mi bien ya está en mi mano,

ya tengo mi fortuna conocida.

Seguro podré ver de hoy más la suerte

del mísero amador, el vil denuesto,

el congojoso miedo, el celo frío;

que no podrá respeto de mi muerte

hacer que mude el curso al fin propuesto;

tal ejemplo es el grave dolor mío.