- XLVIII -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Entonces vivo, porque muero, cuando

me enseña amor a más morir, viviendo;

que no es pena el morir, es vida, habiendo

morir que se dispone, no acabando.

Morir procura amor, siéndole blando

fin, que no ha de ser fin; y feneciendo

se construye más vida, pues naciendo

nada se inmortaliza, sino amando.

En este, pues, hilado laberinto,

fiscal y actor a un tiempo de mi vida,

en última la enseño a ser primera.

Muerto, sí, me verán, mas no distinto;

dará a su muerte ser quien fue, no siendo,

si al fin mi ser no ser entonces era.