- XV -

By Fernando de Herrera

Crece y alienta fiero en el nemeo

león, y imprime su furor presente,

y en el orbe terrestre esfuerza ardiente

las llamas el dañoso Iperioneo.

Y cuando amor, ingrato a mi deseo,

descubre en su león más inclemente

los rayos, acabar indignamente

mi estéril esperanza triste veo.

Abrasa el corazón, do nunca el frío

tuvo lugar, ¡ay, oh dolor penoso,

a quien otro ninguno es semejante!

No puede amortiguar el llanto mío

este incendio; que el Betis espumoso

ni todo el grande Océano es bastante.