- XV -

By Juan de Arguijo

Aquel fuerte varón de tantos años

vio contra sí constante la fortuna;

el que supo sagaz de la importuna

Circe vender los mágicos engaños.

El que en nuevas regiones y en extraños

mares, temer no supo vez alguna;

el que, bajando a la infernal laguna,

libre volvió de los eternos daños.

Los ojos cubre y cierra los oídos

de las sirenas a la vista y canto.

Y se manda ligar a un mástil duro.

Y negando al objeto los sentidos,

la engañosa belleza y fuerte encanto

huyendo vence, y corta el mal seguro.