- XVI - A la fama de un varón ilustre
Mayor la altiva frente que el olvido
(por más que, anciano, de su ser presuma),
envidia sola a la arrogante pluma
del cano volador nunca vencido,
hoy de él la frente alzáis, hoy atrevido,
pisáis, cual bajel suele blanca espuma,
de la amarilla envidia, aunque presuma
más su amargo ladrar, su cuello erguido.
Desde hoy, mientras viviere el arrogante
Tajo en su roja arena, el mar de España,
y del gran Betis las corrientes frías,
en nombre creceréis, y en cuanto baña
Tetis y alcanza con su frente Atlante:
envidia de años y caducos días.