- XVI - A la lanza de Cristo

By Francisco López de Zárate

Salve rayo de luz, que Dios no sabes

el Alma casi, pues con honda herida

penetraste al tesoro de la vida,

rompiendo puertas y supliendo llaves.

Ya se permite que tu hierro alabes,

pues quedaste manchada, no teñida

en luz, que fuente fue pareció herida,

para que viva yo, tu culpa laves.

Como el sol, cuyos rayos transparentes

según la división de las Regiones,

a un tiempo da el Verano, y el Invierno.

Tú causas dos efectos diferentes,

pues hiriendo de amor los corazones,

estas dando lanzadas al infierno.