- XVI - A la lanza de Cristo
Salve rayo de luz, que Dios no sabes
el Alma casi, pues con honda herida
penetraste al tesoro de la vida,
rompiendo puertas y supliendo llaves.
Ya se permite que tu hierro alabes,
pues quedaste manchada, no teñida
en luz, que fuente fue pareció herida,
para que viva yo, tu culpa laves.
Como el sol, cuyos rayos transparentes
según la división de las Regiones,
a un tiempo da el Verano, y el Invierno.
Tú causas dos efectos diferentes,
pues hiriendo de amor los corazones,
estas dando lanzadas al infierno.