- XVI -

By Fernando de Herrera

Ardía, en varios cercos recogido,

del crispante cabello en torno, el oro,

que en bellos lazos coronado adoro,

dichoso en el dolor del mal sufrido.

Vibraba el esplendor esclarecido

y dulces rayos, del amor tesoro,

por quien perdida busco fiel y lloro

la gloria de mi daño consentido.

Veste negra, descuido recatado,

suave voz de angélica armonía

era, mesura y trato soberano.

Yo, que tal no esperaba, transportado,

dije, en la pura luz que me encendía:

«No encierra tal valor semblante humano».