- XVI -

By Francisco de Aldana

Juro, Escobar, por aquel lazo eterno,

nudo de amor, que entre los dos ha dado

tras discreta elección fuerza de hado,

en cuya luz la vuestra amo y discierno,

que ya que -ya del amoroso infierno

el fugitivo pie libre he sacado

y en puerto de salud llevó el cuidado

áspero temporal de helado invierno-,

hecha su redención, vuelve a su gloria

el alma, adonde por oficio tiene

perpetuar la risa de su llanto,

muera Filis, malvada en mi memoria.

Mas, ay, triste de mí, ¿de dónde viene

nombre tan duro enternecerme tanto?