- XVI -

By Juan de Almeida

No pudo el grave mal, tan largo y fiero,

con el rigor del fuego el hielo ardiente,

una sola señal mostrar presente

de su dolor agudo y lastimero.

La rosa en la color como primero

se mezcla con la nieve alegremente,

los claros ojos y serena frente

testigos del dolor firme y entero.

La tierra, el cielo, el aire, el fuego vivo,

todo se alegra en ver vuestra belleza

a su primer salud restituida.

No es la mancha en vos de mal esquivo,

sino de cuanto bien naturaleza

pudo comunicar a la alma y vida.