- XVII - Vístela a Pablo...
Vístela a Pablo, palma generosa,
que fiel triunfó de sí, aun en vestido,
a su vista, el Cambray quede encogido,
y la Púrpura regia, vergonzosa.
De Túnica, de prenda tan preciosa,
fue el heredero Antonio esclarecido,
en cuya anciana tierra ha renacido,
más de una vez, la palma victoriosa.
Ser el adorno Palma, es gran concierto,
porque en la cumbre el fruto brinda al alma,
y recto el tronco, al cuerpo instruye acierto.
Y darla Pablo, a Antonio en final calma,
es exprimir, que Antonio en el desierto,
después de Pablo, se llevó la palma.