- XVII -

By Francisco de Aldana

Junto a su Venus, tierna y bella, estaba

todo orgulloso Marte, horrible y fiero,

cubierto de un templado y fino acero

que un claro espejo al sol de sí formaba;

y, mientras ella atenta en él notaba

sangre y furor, con rostro lastimero,

un beso encarecido al gran guerrero

fijó en la frente y de él toda colgaba.

Del precioso coral tan blando efeto

salió que al fiero dios del duro asunto

hizo olvidar con nuevo, ardiente celo.

¡Oh, fuerza extraña!, ¡oh, gran poder secreto,

que puede un solo beso en solo un punto

los dioses aplacar, dar ley al cielo!