- XVII -

By Juan de Timoneda

La corteza de un olmo contemplaba

Selvagia con dolores demasiado,

do vio su nombre escrito y entallado

por manos de su Albanio cuando amaba.

Mas como la pastora se acordaba

de cuando fue por ella desechado,

viéndose así mudada, y el trocado

de aqueste modo y arte se quejaba.

«¡Hay triste!, ¿cómo es esto que más dura

mi nombre en la corteza sin sentido

que no en el corazón do fui sellada?

La culpa mía fue, pues mi locura

del alma me borró do escrita ha sido,

también quiero del árbol ser borrada.»