- XVII -
La corteza de un olmo contemplaba
Selvagia con dolores demasiado,
do vio su nombre escrito y entallado
por manos de su Albanio cuando amaba.
Mas como la pastora se acordaba
de cuando fue por ella desechado,
viéndose así mudada, y el trocado
de aqueste modo y arte se quejaba.
«¡Hay triste!, ¿cómo es esto que más dura
mi nombre en la corteza sin sentido
que no en el corazón do fui sellada?
La culpa mía fue, pues mi locura
del alma me borró do escrita ha sido,
también quiero del árbol ser borrada.»