- XVII -

By Lupercio Leonardo de Argensola

Viento cruel, cruel y avaro velo,

entrambos en mi daño diligentes,

que cubristeis mi sol, por quien las gentes

ya casi olvidan al nacido en Delo;

en mi justa venganza ruego al cielo

que tú del mar las voces más dolientes

lleves, y tú de infames delincuentes

abras siempre las bocas sin consuelo.

Pero si a la región del aire sube

el vapor de la tierra, donde nace

el rayo que desciende en su castigo,

bien puedo yo temer que de esta nube

mi bajeza sea causa, y que se trace

allá dentro de haberse a sí conmigo.