- XVIII - Al rey nuestro señor el día que recibió al embajador del Emperador de ...
Vestido de Zodíacos flamantes
te admiró en tu salón el Moscovita,
y en Solio que nevó la Margarita
te encendieron la silla los diamantes.
La grandeza pasmó a los circundantes,
y el Sol que tanta luz avaro imita
su coche, que Piropos sí vomita
le adornó de esplendores radiantes.
Sereno Infante, y con prudencia cana
la Embajada de Rusia le escuchaste,
ardiendo Tiria la purpúrea grana.
A quien rojo rubí sirvió de engaste,
adoró tu deidad su pompa vana,
y sus acciones, y su voz ataste.