- XVIII - Ausentándose por no ofenderla

By Pedro Soto de Rojas

Hermosa Fénix, si la luz serena

de vuestros claros ojos no abrasara,

su pureza de voto contemplara,

que al no encendido, al temerario enfrena;

mas si mi vista enciende y desordena,

cual suele el viento y fuego a polvo y vara,

si, aunque se oculta, siempre ostenta clara

purpúrea rosa y cándida azucena,

¿cómo queréis que mire vuestros ojos

menos que con intento así advertido?

Ausente estoy mejor, si os causo hinojos:

adiós, Fénix, adiós, que voy perdido;

huyendo voy de amor y sus antojos,

mas, ay, que viene a la memoria asido.