- XVIII -

By Fernando de Herrera

En tu cristal movible la belleza

veo, Nereo padre, figurada

de mi luz, que de rayos coronada,

muestra alegre su gracia y su grandeza.

Tus ondas vibran y arden con la alteza

de la llama titania, y la rosada

frente alabo, y de púrpura imitada

en ellas, y de nieve la pureza.

Si alzo al polo los ojos, donde junto

te pinta su color, presente miro

de mi lucero el dulce ardor florido.

Y dudoso del bien, al mismo punto

vuelvo, y en tu fulgente ponto admiro

su esplendor, y en el cielo dividido.