- XVIII -
Póngame Amor en medio del contento
que puede dar en esta humana vida;
déme de allí tan áspera caída
que al mismo infierno espante mi tormento.
Póngame en cielo, en tierra, en mar, en viento,
do quien que sumo bien o mal se anida,
que siempre seré tuyo, bella Alcida,
presente, ausente, en obra, en pensamiento.
Y aunque me ponga en parte mi destino
jamás vista, sabré de ti al instante,
que un corazón amante es adivino.
Y hasta llegar a tu valor divino,
por entre duras puntas de diamante
contra fortuna y tiempo haré camino.