- XVIII -

By Juan de Timoneda

Un tiempo fue que yo decir podía,

si quiero bien, también yo soy querido,

y algún día me vide tan subido,

que no pensé jamás que caería.

Ahora de aquel bien que poseía

me veo triste ya tan decaído,

que entiendo que fue bien falso y fingido

y que si fue, que ya pasó solía.

¡Hay Dios, y cuánto más vale quejarse

de haber sido muy falto de favores,

que no poder decir: yo fui amado!

Si no ved en que trance podrá hallarse

quien hizo gran caudal de sus amores,

y en un punto cayó de gran estado.