- XVIII -
Un tiempo fue que yo decir podía,
si quiero bien, también yo soy querido,
y algún día me vide tan subido,
que no pensé jamás que caería.
Ahora de aquel bien que poseía
me veo triste ya tan decaído,
que entiendo que fue bien falso y fingido
y que si fue, que ya pasó solía.
¡Hay Dios, y cuánto más vale quejarse
de haber sido muy falto de favores,
que no poder decir: yo fui amado!
Si no ved en que trance podrá hallarse
quien hizo gran caudal de sus amores,
y en un punto cayó de gran estado.