- XX - Excusándose un amante de no haber mirado a su dama, por el recato de un t...
Al que una vez miró tan encumbrado,
ojos podrán quedar, ojos, no vista;
que no hay quien a lo empíreo se resista,
si, como debe, eleva su cuidado.
Queda tan en lo digno transformado,
por tan blasón, en fin, de la conquista,
que no reserva parte, que no asista
a su elección, de sí todo privado.
Veros en mí, Señora, es el decoro,
necesitarme más, fuera ofenderos,
una vez vista, y tantas adorada.
Siempre os contemplo en mí, donde os adoro,
y sobrándome el Alma, donde veros,
Sagrario sois en mí, si en vos sagrada.