- XXI - A María Magdalena

By Francisco de la Torre

Difunta al gusto ya, viva a la pena;

venturoso en su error por conocello;

fuentes sus luces que con curso bello

del rostro humedecían la azucena;

tempestuosa la faz, la alma serena;

embargados los pies, libre el cabello;

de vanidad desnudo el limpio cuello;

llora deidad la que encantó sirena.

Vanos aires dejando fugitiva

mar de diluvio es y en copia tanta

yerros deshace y sale de cautiva,

con llanto riega la más bella planta,

y si el peso de culpas la derriba

el aire de suspiros la levanta.