- XXI -

By Hernando de Acuña

Vivir, señora, quien os vio, sin veros,

no es por virtud ni fuerza de la vida,

que, en partiendo de vos, fuera perdida,

si el dejaros de ver fuese perderos;

mas de tantos valor es el quereros,

que, en teniédoos el alma en sí esculpida,

de su vista y memoria, que no olvida,

ninguna novedad basta a moveros.

Así, aunque lejos de vuestra presencia,

vos sola me estaréis siempre presente

y no me faltaréis hora ninguna,

sin que pueda tenerme un punto ausente

el áspero desdén, la cruda ausencia,

nueva llaga de amor, tiempo o fortuna.