- XXI -

By Iñigo Lopez de Mendoza

En el próspero tiempo las serenas

plañen e lloran, recelando el mal;

en el adverso ledas cantinelas

cantan, e atienden al buen temporal;

mas, ¿qué será de mí que las mis penas,

cuitas, trabajos e largor mortal

jamás alternan ni son punto ajenas,

sea destino o curso fatal?

Mas emprentadas el ánimo mío

las tiene, como piedra la figura,

fixas, estables, sin algún reposo

El cuerdo acuerda, mas non el sandío;

la muerte veo, e non me do cura:

¡tal es la llaga del dardo amoroso!