- XXI -

By Fernando de Herrera

Dulce el fuego de amor, dulce la pena,

y dulce de mi daño es la memoria

cuando renueva amor la antigua historia

que a su grave tormento me condena;

mas cuando hallo mi esperanza llena

de bien y de promesas de victoria,

un súbito dolor turba mi gloria,

y todos mis contentos desordena;

que será esta luz pura de belleza

la fe del justo amor en poca tierra

vuelta, y el fuego muerto que me inflama.

¡Oh vano ardor de la inmortal flaqueza!

¿Si el fin que ofrece paz de tanta guerra

no dejará aun ceniza de mi llama?