- XXII - A la luz del amor

By Antonio Enríquez Gómez

Sobre cinco azucenas recostada

en un tapete de la Primavera

dormía Venus, la que fue primera

luz de los Orbes y del mundo amada.

Andaba en torno de su luz sagrada

una simple avecilla lisonjera,

goloseando los rayos de su esfera

a la llama de Venus condenada.

Diana, que sintió rascar la rosa,

que el mismo sol a rayos solicita,

dijo por halagar la mariposa:

Si quieres que el agravio te permita,

no receles de amor la llama hermosa,

que su fuego da vida y no la quita.