- XXII - A la rosa

By Francisco de la Torre

Rompe la concha de esmeraldas finas,

perla, que extiende nácares tempranos,

vergüenza ya sus esplendores canos

de haberla hollado plantas aun divinas.

Espinas la rodean, que continas

son como sombra a sus colores vanos;

mas que importan la guarden, si tiranos

son sus contrarios, más que sus espinas.

Soplos de viento son su cruda espada,

rayos de Febo su mortal herida,

y mano descortés su parca airada.

La que es más Fénix, cae fenecida;

la que es más encendida, es abrasada;

y es cogida, la que es más escogida.