- XXII - A una dama enferma

By Juan de Almeida

Siendo albergue de cuanto el santo cielo

reparte en ser, valor y hermosura,

vuestra ánima gentil, excelsa y pura,

lustre y honor de nuestro bajo suelo,

os cubre el mal con enojoso velo

la clara perfección de esa figura,

y adolece el primor en quien natura

su poder levantó con sumo vuelo.

El temor de este mal, el sentimiento

que se debe al dolor que injustamente

fatiga el claro rostro y la memoria,

bien podrá disculpar mi atrevimiento,

y callo lo demás que el alma siente,

dignos sujetos de inmortal memoria.