- XXII - De El clavo de Jael. Acto primero, Jael

By Antonio Mira de Amescua

En el Deuteronomio, yo deseo,

Dios de Abraham, si puedo sin ofensa,

de tu divina ley, dar recompensa

a Ever de la aflicción en justo empleo.

Agradecida estoy a Ever Fineo;

mas o se agravie tu deidad inmensa,

pues para tu justicia no hay defensa;

temo tu enojo y tu justicia leo.

Tu, gran legislador Moisés divino,

que a Dios hablaste con serena cara,

muéstrame de estas dudas el camino.

Milagros muestra tu divina vara;

que al abrir una peña no imagino

que iguale a una duda que declara.