- XXII -

By Fernando de Herrera

¿A do tienes la luz, Héspero mío,

la luz, gloria y honor del Occidente?

¿Estás puesto en el cielo reluciente

en importuno tiempo y seco estío?

Lleva tu resplandor al sacro río,

que tu belleza espera alegremente,

y el céfiro te sea otro oriente,

hecho lucero, y no Héspero tardío.

Merezca Betis fértil tanta gloria,

que solo él de estas luces ilustrado,

a tierra y cielo lleve la victoria:

Que tu belleza y resplandor sagrado

hará perpetuo, de inmortal memoria,

mientras corriere al mar arrebatado.