- XXII -

By Francisco de Aldana

Nuevo cielo mudar Niso quería

hacia los rayos de su luz primera,

cuando lloroso y triste a la ribera

de Arno Damón, su amigo, le decía:

«Sabe el cielo, pastor, si juzgaría

por menor mal perder hato y ternera

y nunca ver sabrosa primavera,

antes que ausente verte el alma mía.

Tus años goces, Niso, y, sin cuidados

que descubran en ti vario accidente,

vivas alegre, venturoso y sano».

Esto dijo Damón, cuando abrazados

los pechos se bañaron juntamente,

diciendo: «Adiós, amigo», «Adiós, hermano».