- XXII -

By Francisco de Borja y Aragón

Detente, aguarda, presumida Rosa,

y en la piedad de Mayo no confíes;

porque esas hojas, donde ahora ríes,

en él serán tu perdición hermosa.

Ni es bien, que tu belleza generosa,

burlada, y libre a su lisonja fíes;

y a fuerza de ambición romper porfíes

el defendido seno en que reposa.

No te valdrá después tu armado muro,

porque domina igual el tiempo cano,

al claro estío, y al invierno oscuro.

Y el verdor más lucido, y más ufano,

cuando pensó que estaba más seguro,

huyó al invierno, y le abrasó el verano.