- XXII -

By Francisco de Medrano

No sé cómo ni cuándo ni qué cosa

sentí que me llenaba de dulzura;

sé que llegó a mis brazos la hermosura,

de gozarse conmigo codiciosa;

sé que llegó, si bien con temerosa

vista resistí apenas su figura;

luego pasmé como el que en noche oscura,

perdido el tino, el pie mover no osa.

Siguió un gran gozo a este pasmo o sueño

-no sé cómo ni cuándo ni qué ha sido-

que lo sensible todo puso en calma.

Ignorarlo es saber: que es bien pequeño

el que puede abarcar solo el sentido,

y éste pudo caber en solo el alma.