- XXIII - A Lisi, que cansada de cazar en el estío, se recostó a la sombra de un...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Lisi, en la sombra no hallarás frescura,

tú, que con dos ardientes luminares

a la sombra la traes caniculares

que dieran a los Alpes calentura.

Del antiguo recato y compostura

han olvidado a Dafne estos lugares,

pues de dos soles tuyos, singulares,

quien huyó de uno solo se asegura.

Mas viéndole en tus ojos dividido,

para poder estar en ti dos veces,

otras tantas le mira en ti vencido.

Y siente que, como ella, le aborreces,

pues a su sombra y tronco has retraído

los rayos que le niegas y le ofreces.