- XXIII - A un retrato de Cintia, antes de haberla visto

By Agustín de Salazar y Torres

Copiado tu esplendor llegué a mirar,

adelantando, Cintia, el padecer;

y no pudiendo, por fingida, arder,

aun fingida la voz, pudo abrasar.

Imaginada te llegué a mirar,

no imaginando nunca merecer;

¿cómo idolatrará quien llega a ver

lo que adoró de sólo imaginar?

Toda el alma de mí se enajenó,

y a ti sin alma el alma te ofrecí,

sin albedrío mi pasión quedó;

y así, en amarte nunca te ofendí,

puesto que sin mí mismo te amé yo,

y tan atento, que era a ti sin ti.