- XXIII -

By Francisco de Aldana

Cual sin arrimo vid; cual planta umbrosa,

viuda del ruiseñor que antes solía

con dulce canto, al parecer del día,

invocar de Titón la blanca esposa;

cual navecilla en noche tenebrosa,

do el gobierno faltó que la regía;

cual caminante que perdió su guía

en selva oscura, horrible y tenebrosa;

cual nube de mil vientos combatida;

cual ave que atajó la red su vuelo;

cual siervo fugitivo y cautivado;

cual de peso infernal alma afligida;

o cual quedó tras el diluvio el suelo...;

tal quedé yo sin vos, hermano amado.