- XXIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Entre envidias del campo generosa,

y de sus verdes armas defendida,

descose al aire su apacible vida,

por breves horas la apacible Rosa.

Risueña sale su ambición hermosa

del breve manto la prisión rompida.

A su peligro cierto inadvertida,

y a tantas inclemencias animosa.

Naciendo compañera a la mañana

del día sigue el paso diligente

de entrambos, siendo tan conforme el pago.

No adores, Fabio, una hermosura vana,

que por la puerta alegre de su Oriente

salió a buscar su miserable estrago.