- XXIII -

By Juan de Almeida

Si rota el asta del cruel tirano,

puesto por tierra el descreído pecho

que tuvo tantas veces en estrecho

el duro Capitán del Rey Cristiano,

vuelves con paz la valerosa mano

de aquel gallardo Joven que ha deshecho

el enemigo campo y tiene hecho

tan temeroso el nombre de su hermano,

por esta gran victoria, fiero Marte,

quiero ofrecerte aquel manchado toro

que entre el ganado viene allí el primero,

y prometo en memoria consagrarte

aquesta hacha que en el asta de oro

lleve con sangre escrito: A Dios Guerrero.