- XXIII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

¿Con qué entrañas, de piedad desnudas,

niño impaciente del sosiego ajeno,

las flechas inficionas de veneno,

y cuerda infatigable al arco anudas,

si el blanco he sido de las más agudas,

y ando de sabias experiencias lleno,

desde que, herido en limpia edad, del seno

inexperto vertí lágrimas rudas?

Precia más que tus jaras descorteses

tantos ejemplos de mi fe, y no quieras

que la altivez de Cintia las derribe.

¿Así destruyes lo que amar debieras?

¿Qué agricultor las hoces apercibe,

resuelto de pegar fuego a sus mieses?