- XXIV - Al imperio del amor

By Antonio Enríquez Gómez

Huyendo del amor una mañana,

sagrado de un laurel, Diana hermosa,

hizo, por coronar su intacta rosa,

de la Imperial Diadema soberana.

Lo supo amor y a la defensa vana

opone su deidad maravillosa,

y ella que ciego le miró, gozosa

su imperio olvida y su poder profana.

Amor entonces de su aljaba fuerte

sacó una flecha y con rigor lucido

dulce le aplica la gustosa muerte.

Y le dijo galán aunque atrevido:

pues eres Dafne, en el arcón advierte

que Cetros y Laureles ha vencido.