- XXIV - Al incendio del mismo Templo

By Joseph de Litala y Castelvi

Arde en llama preciosa el Pirineo

corriendo arroyos de metal dorado,

pálido queda el floreciente prado

con tanta inundación harto el deseo.

No de otra suerte el sacro devaneo,

que fue de Salomón alto cuidado;

en incendios preciosos anegado

es de la llama bárbaro trofeo.

Arde en Jerusalén el Templo Sacro,

desatadas las Piedras y Zafiros,

que son del Sol flamante bizarría.

Profanaste el Sagrado Simulacro,

y lame el fuego en abrasados giros

la máquina que fue gloria del día.