- XXIV- De Cuatro milagros de amor. Acto tercero, Fernando
¿Viste de un monte las espaldas llenas
de rizos anchos de la intacta nieve?
¿Viste una fuente donde el alba bebe
escondida en celajes de azucena?
¿Viste en espumas, viste en las arenas
reflejos del rubí que el cielo mueve?
¿O al cisne en su candor cuando se atreve
a competir la voz de las sirenas?
Más cándido, más puro, más brillante
es el amor que anima el alma mía
si honesto da otras formas al amante
y otras especies en la mente cría.
Sombras son de mi amor puro y constante
la nieve, el sol, la fuente, el cisne, el día.