- XXIV - Pidiéndole piedad de sus males al amor

By Luis Carrillo y Sotomayor

Amor, déjame; Amor, queden perdidos

tantos días en ti, por ti gastados;

queden, queden suspiros empleados,

bienes, Amor, por tuyos, ya queridos.

Mis ojos ya los dejo consumidos,

y en sus lágrimas propias anegados;

mis sentidos, ¡oh Amor!, de ti usurpados,

queden por tus injurias más sentidos.

Deja que sólo el pecho, cual rendido,

desnudo salga de tu esquivo fuego;

perdido quede, Amor, ya lo perdido.

¡Muévate (no podrá), cruel, mi ruego!

Mas yo sé que te hubiera enternecido,

si me vieras, Amor, ¡mas eres ciego!